La Contaduría Pública Como Profesión




La contaduría pública es una profesión y que debe estudiarse como tal, ya que el estudiante de hoy y del futuro profesional dedicará su vida al ejercicio de ésta.

La contaduría pública satisface una necesidad primordial de las organizaciones o entidades al proporcionar información financiera, que es la base de la toma acertada de decisiones.

Una de las ramas más importantes de la contaduría pública es, sin lugar a dudas, la contabilidad financiera; es decir, el registro de las transacciones realizadas y otros eventos económicos que afectan a la entidad, y la transformación de éstos en informes financieros que serán empleados en la toma de decisiones. Por lo tanto, el contador público desempeña un papel muy importante como profesional encargado de llevar la contabilidad con un enfoque gerencial.

El contador público y, por ende, el estudiante de esta carrera debe poseer una serie de características o requisitos que conforman el perfil profesional. Éste les permitirá forjarse una personalidad adecuada a los requisitos que impone la profesión.

El contador público podrá desempeñarse en prácticamente cualquier empresa, organización o entidad, ya sea pública o privada, comercial, industrial o de servicios, en la que se requiera de información financiera.

La profesión contable se enfrenta a una serie de retos que impone el desarrollo social, político y económico de los países, y del mundo en general, caracterizados por una corriente globalizadora y de apertura a nivel internacional; por ello, es necesario que el estudiante comprenda y aprenda qué es, qué ha sido y qué será la profesión, para mantenerse actualizado y aportar soluciones y propuestas adecuadas a los problemas y necesidades de información de las empresas del siglo XXI.

“¡Cómo han pasado los años!”, dice una canción que se hizo popular hace ya algunas décadas.
Por nuestra parte, podemos decir que el tiempo pasa y no se detiene; y el ser humano tampoco.
En esta ocasión, cuando los alumnos de una nueva generación de profesionales de la contaduría pública, y en general los lectores de esta obra, maestros, profesionales o empresarios, posen su mirada en estas líneas, estaremos ya en el inicio de la segunda década del siglo XXI.

Una vez más, nuestra profesión enfrenta nuevos retos y oportunidades, pues los acontecimientos más recientes a fines de 2008 e inicio de 2009 trajeron a nivel mundial grandes o graves problemas económicos, con recesión, caída de las bolsas de valores, baja en el precio del petróleo, devaluación de algunas monedas, incremento en las tasas de interés, pero, sobre todo, mayores índices de desempleo, incremento en la pobreza, inmigración… En fin, crisis, un panorama que parece difícil, pero que debe ser motivo de fortalecimiento, de crecimiento y superación, ya que debemos recordar que las crisis son el momento perfecto, para que los grandes salgan adelante.

En la edición anterior decíamos que los seres humanos y la sociedad han alcanzado un grado de evolución que probablemente nadie había imaginado ni siquiera esta generación a la que le ha tocado vivir cada transición. Ahora, las noticias científicas hablan sobre autómatas que se nutren de proteínas, que la Vía Láctea es más grande que Andrómeda, o que las galaxias no fueron los primeros cuerpos cósmicos, sino los hoyos o agujeros negros. Todo evoluciona; y en esta evolución tan vertiginosa, la contaduría pública, y su materia prima, la contabilidad no se han quedado a la zaga, puesto que a finales del siglo pasado y en los albores de la nueva centuria la economía, la política, los negocios, la información, la comunicación, la ciencia y la tecnología han roto las barreras nacionales para incorporarse al plano internacional. En todos estos planos, los profesionales de la contabilidad y la contaduría pública tienen mucho que ver como expertos comunicadores de información financiera, a la cual recurre, en diferentes partes del mundo, la más amplia gama de usuarios, tanto los padres y madres de familia, como los profesionales, los trabajadores, las micro, pequeñas y medianas empresas, las grandes y gigantescas corporaciones transnacionales y los gobiernos.

¿En esta época quién no usa la contabilidad y la información que de ella emana? Algunas personas piensan que la contabilidad es un área muy técnica, ejercida sólo por los contadores. Sin embargo, en nuestros días casi todo el mundo practica, de una u otra manera, la contabilidad como punto de apoyo en su quehacer cotidiano. La contabilidad es simplemente el medio a través del cual medimos y describimos el resultado de una actividad económica. Cuando alguien implementa mejoras en un negocio, hace inversiones, prepara su declaración de Impuestos Sobre la Renta, IVA, paga su factura telefónica, trabaja con conceptos y con información contable.

A menudo, la contabilidad se conoce como “el lenguaje de los negocios” debido a que es muy usada en la descripción de todo tipo de actividades comerciales. Todo inversionista, gerente y quien tome decisiones comerciales necesita entender con claridad los términos y conceptos contables para participar y comunicarse efectivamente con la comunidad comercial.

No obstante, el uso de la información contable no se limita sólo al mundo de los negocios. Vivimos en una era contable. Una persona debe contabilizar su ingreso y tener un archivo para su declaración de impuestos. Un individuo debe suministrar información contable personal con el objetivo de calificar para un préstamo, obtener una tarjeta de crédito o una beca escolar. El gobierno central, los departamentos, las ciudades y los municipios usan la información contable como la base para controlar sus recursos y medir sus realizaciones. La contabilidad es tan importante para el éxito de la operación de la administración pública, un programa social o una iglesia, como para una organización comercial.

El estudio de la contabilidad no debe limitarse a estudiantes avanzados en contaduría o finanzas, sino que debe allegarse a todo aquel que esté comprometido con la actividad económica o que —por intermedio de alguien— desea beneficiarse de entender la naturaleza, significado y limitaciones de la información contable. (Robert F. Meigs, Mary A. Meigs, Mark Bettner y Ray Whittington. Contabilidad. La base para decisiones gerenciales, 10a. ed., McGraw-Hill, México, p. 3.)

Así pues, conviene reflexionar sobre el papel del futuro profesional de la contaduría pública,
el cual, en primera instancia, podría estar de acuerdo con el panorama que se vislumbra como campo de actuación profesional: las micro, pequeñas y medianas empresas, como observamos en los datos del último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mpymes) tienen una gran importancia en la economía, en el empleo a nivel nacional y regional, tanto en los países industrializados como en los de menor grado de desarrollo. Las empresas Mpymes representan a nivel mundial el segmento de la economía que aporta el mayor número de unidades económicas y personal ocupado; de ahí la relevancia que reviste este tipo de empresas y la necesidad de fortalecer su desempeño, al incidir éstas de manera fundamental en el comportamiento global de las economías nacionales; de hecho, en el contexto internacional se puede afirmar que 90% o un porcentaje superior de las unidades económicas totales está conformado por las Mpymes.

Por su parte, Carrasco Dávila señala que “En la actualidad la empresa mexicana está compuesta en su mayoría por micro y pequeñas empresas que conforman más de 95% del total de la industria. Esto demuestra la importancia que reviste este tipo de empresas, que conforman una parte fundamental en los procesos de recuperación y de reordenación de la economía nacional y en el cambio estructural del aparato productivo que el país requiere”. (Alan F. Carrasco Dávila. “La micro y pequeña empresa mexicana”, Observatorio de la Economía Latinoamericana, núm. 45, julio de 2005)

Sin embargo, hay que tener en cuenta que existe campo de actuación profesional dentro de las grandes organizaciones y, desde luego, en la era globalizadora que vivimos (que al parecer subsistirá en el futuro inmediato y mediato), estas organizaciones locales tendrán que redefinir sus estrategias de comercialización y finanzas, y establecer alianzas para soportar los embates de la competencia global, es decir, de una competencia internacional. Por ello, no pensemos tan sólo en un marco de referencia local sino en un ámbito glocal, término de reciente e inacabado cuño para designar algo global y local al mismo tiempo. Este panorama hace más interesante nuestra disciplina, ya que nos brinda la oportunidad de prestar servicios tanto en una empresa mexicana como en una japonesa, inglesa, holandesa, brasileña, etc. En este sentido, compartimos la opinión de investigadores que ven la contabilidad desde una óptica internacional:

Los avances que se han observado en las tecnologías de los sistemas de cómputo y de los sistemas de comunicaciones también tienen su propio impacto. Por ejemplo, los mercados monetarios permanecen continuamente abiertos, 24 horas del día, a la vez que se desplazan alrededor del mundo desde Nueva York hasta Tokio, desde Tokio hasta Londres, y desde Londres hasta Nueva York. Actualmente, el volumen del comercio exterior se sitúa en billones de dólares por día. La información puede viajar rápidamente a lo largo de gigantescas distancias, y su obtención es cada vez más fácil y barata. La información, incluyendo la de tipo contable, representa un recurso fundamental en estas transacciones y es la base sobre la cual se apoyan los vínculos tanto internos como los que establecen una concesión con el mundo entero. (Muller, Gerard G., Helen Gernon, Gary K. Meek. Contabilidad. Una perspectiva internacional, 4a. ed., McGraw-Hill, México, p. XV.)

Por su parte, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos publicó en su revista Contaduría
Pública lo siguiente:

Esta competencia global ha provocado que muchas empresas busquen de manera creciente oportunidades en nuevos mercados y a nuevos inversionistas para que apoyen el financiamiento de las necesidades de expansión y modernización que les permitan permanecer y avanzar en los mercados mundiales. De igual manera, los inversionistas buscan fuera de sus fronteras el expandir sus oportunidades de inversión y diversificar el riesgo. (Revista Contaduría pública. Instituto Mexicano de Contadores Públicos; junio de 1999.)

Por otra parte, Frank A. Harding, presidente de la Federación Internacional de Contadores (IFAC), al preguntársele sobre los efectos que tiene la globalización en la contaduría pública, expresó:

La globalización está acelerando la necesidad de una comunicación internacional más comprensible y condensada, y la información financiera no es la excepción. Esto conlleva la necesidad de una información financiera que sea consistente, comprobable y transparente, siendo ésta la razón de que la normatividad internacional contable sea tan importante. (Ramón García-Pelayo y Gross. Pequeño Larousse en color. Diccionario enciclopédico de todos los conocimientos, Ediciones Larousse-Editorial Noguer, México, 1972.)

Los alumnos que incursionan en el estudio de la contabilidad, entendida en su sentido más amplio como el lenguaje de los negocios serán también profesionales de la comunicación e información financiera, un campo vasto y actual que no se circunscribe al marco nacional, sino que rebasa las fronteras para ubicarse en el terreno de la globalización internacional, no tan sólo económica, sino de todo tipo. Por ello, es necesario que desde este curso inicial asimilen perfectamente bien y estén conscientes de que los conocimientos que adquieran en el marco de una perspectiva globalizadora, les permitirán enfrentarse al mundo. Si bien la contabilidad no es aceptada oficialmente como ciencia —el autor todavía tiene sus dudas al respecto—, y, por tanto, sus normas y sus resultados no se aplican de igual manera en las distintas latitudes del mundo, es un hecho que muchos fundamentos que dan cuerpo a nuestra profesión tienen validez internacional y, por otra, que estamos en la era de la convergencia de las normas de información financiera a nivel mundial, es decir, que se empleen las mismas normas en todo el mundo.

De ahí, surge este razonamiento: ¿si son las mismas normas, se aplican en todo el mundo y dan los mismos resultados, entonces no serán leyes, y teniendo leyes, acaso, no pudiera la contabilidad…?Pero en este momento no es nuestro objetivo analizar estas situaciones, sino tan sólo despertar el interés del estudiante para que inicie sus estudios con la mira puesta en un presente y un futuro no sólo local, sino internacional, es decir, global.




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